viernes, 29 de octubre de 2010

Recomendación

Como no podía ser de otra manera, hoy, que es viernes, se hace una nueva recomendación.

Se trata del libro Els últims aristòcrates catalans (Los últimos aristócratas catalanes), de Xavier Febrés.

Interesante obra que repasa lo que queda hoy de la antigua nobleza catalana a la vez que retrata, a través de experiencias y entrevistas a seis Títulos del reino: al conde del Montseny, al conde de Arruga, a la condesa de Ampúries, al conde de Sert, al marqués de Robert y al barón de Maldà.

Un libro que servirá para descubrir como piensa la clase nobiliaria del siglo XXI, que mira al futuro pero sin olvidar el pasado y que, en definitiva, se obliga a vivir siguiendo unos preceptos más elevados, si cabe, que el resto de la sociedad como merecido homenaje a quienes se ganaron, con su esfuerzo, ser recordados.

Ficha


Título: Els últims aristòcrates catalans
Autor: Xavier Febrés
Editorial: Ara Llibres
Colección: -
Año de edición: 2007
Número de páginas: 136
ISBN: 9788496767232
Idioma: Catalán
Precio: 16,00€

jueves, 28 de octubre de 2010

Armas de los Títulos Catalanes (VII): Marqués de Alella

El marquesado de Alella es un Título nobiliario concedido por la reina regente doña Mª Cristina de Austria, durante la minoría de edad de su hijo el rey don Alfonso XIII, el 03 de junio de 1889 a favor de don Camil Fabra i Fontanills.

Hace referencia al municipio de Alella, en la comarca del Maresme, en Barcelona.

El primer marqués de Alella fue uno de los grandes próceres de su época. Industrial de prestigio en las más diversas actividades fue diputado a Cortes por Barcelona (1876-1878 y 1881-1889) y senador (1891). Fue también alcalde de Barcelona en 1893, pero su paso por el consistorio fue breve, ya que dimitió pocos meses después.

Como no podía ser de otra manera, financió diversos proyectos a favor de la ciencia, siendo el más importante de ellos (con una aportación del industrial de 250.000 pesetas) la construcción del Observatorio Fabra, en el Tibidabo.

Cultivó también las letras, pues suyo es el libro “Código y deberes de buena sociedad” de 1894.

El Título se mantuvo en el linaje del concesionario hasta 1967 en que pasó al linaje del actual titular, don Juan Peláez y Fabra, marqués de Aguilar de Vilahur.

Estas son las armas del marquesado de Alella:

Cuartelado: 1º y 4º de gules, una estrella de oro; 2º y 4º de azur, un creciente ranversado de oro. Sobre el todo, escusón de azur, un medio vuelo bajado y contornado de plata con una filiera de plata.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Armas de los Títulos Catalanes (VI): Conde de Alcubierre

El condado de Alcubierre, al igual que el de Albolote, no es un Título catalán, sino que fue concedido a una familia catalana. Hace referencia a la localidad de Alcubierre, en Huesca.

Es un Título nobiliario con Grandeza de España concedido por el rey don Alfonso XIII el 31 de enero de 1909 a doña Pilar de Sentmenat y de Patiño, Dama Noble de la Orden de Maria Luisa. Fue concedido con carácter vitalicio, no obstante, en 1912, se convirtió en perpetuo para la misma titular.

Doña Pilar de Sentmenat y Patiño era hija de don Ramón de Sentmenat y Despujol, marqués de Ciutadilla y marqués de Sentmenat, y de doña Luisa Patiño y Ramírez de Arellano, marquesa de Castelar.

Casó doña Pilar con don Joaquín Escrivá de Romaní y Fernández de Córdoba, marqués de Ebro, marqués de Espinardo, marqués de Monistrol d’Anoia, marqués de Sant Dionís y barón de Beniparrell.

El titular actual es don Alfonso Escrivá de Romaní y Vereterra.

Estas son sus armas:

De gules, tres billetes de plata con un medio vuelo bajado de azur. Por timbre un corona de conde.

martes, 26 de octubre de 2010

Jaime III de Mallorca

Ayer se cumplieron 661 años de la muerte del último rey privativo del reino de Mallorca: Jaime III de Mallorca.

En aquel entonces el reino de Mallorca estaba formado por las islas de Mallorca, Menorca, Ibiza, Formentera; por los condados del Rosellón y Cerdaña; el vizcondado de Carlades; la baronía de Omelades y el señorío de Montpellier.

Nació el rey en Catania (Sicilia) en 1315 y murió en Llucmajor (Mallorca) en 1349.

Fue el único hijo del infante Fernando de Mallorca y de su primera mujer, Isabel de Sabran.

A la muerte de su madre, de sobreparto, su padre lo confía al cronista Ramón Muntaner, que lo lleva Perpiñán y se lo entrega a su abuela, Esclaramunda de Foix, bajo la protección de su tío Sancho I de Mallorca.

Sancho I, al no tener descendencia legítima (sí tenía tres hijas ilegítimas) declara heredero a su sobrino Jaime.

Cuando muere el rey Sancho en 1324, el rey de Aragón Jaime II

intenta impugnar el testamento y apoderarse del reino, pero la intervención del papa Juan XXII


se lo impide.

Se casó en primeras nupcias en 1336 con Constanza, hija de Alfonso III de Aragón y después, en 1347, con Violante de Vilaragut.

Pedro IV el Ceremonioso,

poco después de heredar la corona, le obliga a cumplir con el debido vasallaje.

Durante un viaje a Aviñón a visitar al papa, cuentan las crónicas que se produjo un famoso incidente: el caballo de Jaime sobrepasó un poco al de Pedro, éste quiso sacar la espada para vengar semejante falta de respeto.

Este incidente nos lleva a pensar en lo difícil de las relaciones entre ambos reinos.

En 1343, después de varios encontronazos con Pedro el Ceremonioso, como el desencuentro por la jurisdicción de Montpellier o las acusaciones de intento de secuestro por parte de Jaime al Ceremonioso, además de por incumplir las obligaciones de vasallaje y de no acuñar moneda propia llevaron a una sentencia desfavorable, que culminó con la invasión, el 25 de mayo, de la isla de Mallorca.

Mientras el rey de Aragón desembarcaba en Santa Ponça, Jaime III se escapaba al Rosellón.

Un año después, Pedro invadió el Rosellón y, ante el desastre, Jaime intentó pactar con él. Aceptó la renta de diez mil libras anuales y los derechos sobre Montpellier, el vizcondado de Carlades y la baronía de Omelades. Pero no se le devolvieron ni las Islas ni el Rosellón.

Intentó invadir Conflent y la Cerdaña gracias al apoyo del rey francés Felipe IV,

pero sin obtener ningún éxito.

Vendió Montpellier al rey de Francia y con el primer pago de 120.000 libras intentó recuperar el reino de Mallorca invadiendo la isla y enfrentandose a los ejércitos de Pedro IV, que mandaba Gilabert de Centelles.

Murió el 25 de octubre de 1349 durante la batalla de Llucmajor. Fue decapitado en plena batalla, lo que puso fin a la guerra entre el reino de Aragón y el de Mallorca y la incorporación definitiva de éste en aquel. El desastre sufrido por las tropas de Jaime III fue tal, que el lugar se conoce desde entonces como camp de sa Batalla (campo de la Batalla).

En un primer momento fue enterrado en Llucmajor, siendo trasladado posteriormente a la catedral de Valencia,

donde permanecieron hasta 1905, en que fue trasladado a la catedral de Palma de Mallorca.


lunes, 25 de octubre de 2010

Reflexiones

Buscando por la red alguna cosa con la que entretener a los lectores de este blog, me topé con un artículo de una revista electrónica llamada Revista Protocolo.com. Me pareció a priori interesante aunqne luego despertó mi escepticismo primero y mi enfado después. Y no únicamente por las faltas de ortografía.

A continuación copio textualmente el artículo. Después expondré el motivo de mi enfado.


La bandera de Cataluña, una enseña heráldica

Miércoles, 16 de Junio de 2010 16:07
María Gómez Requejo
Heráldica y vexilología - Vexilología


La bandera oficial de Cataluña es de las denominadas "heráldicas". Su oficialización aparece en el Estatuto de Autonomía de 1979.


ANTECEDENTES HISTÓRICOS


La página web de la Generalitat de Cataluña, cuando habla de los símbolos nacionales dice textualmente: “la bandera de Cataluña es una bandera de la denominadas heráldicas, por surgir de la traslación del emblema del escudo de los condes de Barcelona a un paño”. Posiblemente la bandera, pendón o estandarte de los condes fue anterior al escudo. No tenemos referencia documental de ella hasta el siglo XIII, pero es una de las más antiguas de Europa.

Al principio los palos del escudo eran representados en la bandera tanto vertical como horizontalmente. Esta última disposición fue la que acabó imponiéndose y es la bandera oficial de la Comunidad Autónoma de Cataluña: cinco fajas amarillas y cuatro rojas, todas del mismo grosor. Fue oficializada por el Estatuto de Autonomía de Cataluña en 1979.

En lo que respecta a su orígen (sic) hay teorías que apuntan al origen catalán del escudo, como armas de los condes de Barcelona (a quienes denominan Condes-Reyes) y otras teorías, las más acertadas que se basan en la historia, la vinculan a las armas del linaje de los Reyes de Aragón.

El orígen (sic) legendario: Carlos II “el Calvo” rey de Francia (875-877), para premiar el valor del Conde de Barcelona, Wifredo “el Velloso” (873-898) – quien en una de sus gestas decidió, con sus seguidores, una victoria de los francos sobre los normandos- le ofreció un escudo con fondo de oro en el que el rey pintó con los dedos manchados de sangre de las heridas del conde, las cuatro barras rojas. Si acudimos a la historia vemos la no coincidencia cronológica entre uno y otro personaje, lo que deja sin base este origen.

Las teorías que se basan en la historia apuntan lo siguiente: los palos de gules sobre campo de oro no son en su origen armas territoriales, sino familiares, no poseían, por tanto, más valor que el de armas de linaje. No eran algo colectivo que representase a la tierra, patria o nación, sino algo exclusivo y privativo del soberano y su familia. No llevaban esas armas por ser Condes de Barcelona sino por pertenecer al linaje titular de las mismas: la Casa de Aragón. Con ese valor familiar las utilizan todos los descendientes de Ramón Berenguer IV y Petronila de Aragón.
Esas armas de la dinastía reinante se acabaron por asimilar a las de los Condes de Barcelona, olvidando que eran armas de linaje, de donde pasaron a representar al conjunto del territorio catalán.

Respecto a la Generalidad (cuyo origen se encuentra en las Cortes Reales Catalanas) adoptó la bandera de la Cruz de San Jorge en 1359 bajo el reinado de Pedro IV, por considerar este rey a la Cruz de San Jorge “las antiguas armas de Barcelona”. Esto se debe a que eran las armas del brazo eclesiástico de la Generalidad, es decir el escudo de la diócesis de Barcelona, por correspondencia a San Jorge, patrón de ésta (cruz presente en las banderas de Barcelona provincia y Barcelona ciudad). Siglos después (XVIII) adoptará las barras de Aragón.
En el siglo XIX la “Renaixença Catalana” (movimiento cultural cuyo estilo supone un predominio de los sentimientos, la exaltación patriótica y los temas históricos buscando las raíces y defendiendo las libertades nacionales) y el nacionalismo catalán, apoyándose en los defectos interpretativos de los heraldistas decimonónicos, consideraron los palos de gules y oro como armas únicas y exclusivas de Cataluña, prescindiendo de la Cruz de San Jorge, y así será la bandera que llegará a nuestros días.

La oficialización de la bandera aparece en el Estatuto de Autonomía de 1979 (el Estatuto del 1932 no mencionaba la bandera) que en su artículo 4 dice: “La bandera de Cataluña es la tradicional de cuatro barras rojas en fondo amarillo”. La Reforma del Estatuto de Cataluña, aprobada por Ley Orgánica 6/2006 de 19 de julio recoge la bandera en su artículo 8º “2. La bandera de Cataluña es la tradicional de cuatro barras rojas en fondo amarillo […]”.

DESCRIPCIÓN

Reseña

“La bandera de Cataluña es la tradicional de cuatro barras rojas en fondo amarillo”, art. 4 Estatuto de Autonomía de 1979 y 8.2 del actual.
Forma y Dimensiones

Rectangular. Proporción 2:3

Color

No aparece recogido en ninguna norma pero si aplicamos por analogía lo que establece el Decreto 97/1981, de 2 de abril para el Signo de la Generalitat, que determina por sus coordenadas cromáticas x e y, y por el índice de luminancia Y, datos correspondientes a una luz del tipo C:

Color x y Y

Rojo 0.573 0.326 16.5
Amarillo 0.481 0.489 61

Usos

La Ley Orgánica 6/2006 de 19 de julio, en su artículo 8.2, menciona el hecho de que la bandera “debe estar presente en los edificios públicos y en los actos oficiales que tengan lugar en Cataluña”. El mandato constitucional obliga a que “Estas (las banderas autonómicas) se utilizarán junto a la bandera de España en sus edificios públicos y en sus actos oficiales” artículo 4.2 de la Constitución Española de 27 de diciembre de 1978.

Y además hemos de tener en cuenta el desarrollo del precepto constitucional: “En las Comunidades Autónomas, cuyos Estatutos reconozcan una bandera propia, ésta se utilizará juntamente con la bandera de España en todos los edificios públicos civiles del ámbito territorial de aquélla, en los términos de lo dispuesto en el artículo sexto de la presente ley”, art. 4 de la Ley 39/1981, de 28 de octubre, por la que se regula el uso de la bandera de España y el de otras banderas y enseñas, en relación con el artículo 3, en el que habla de los lugares en los que la bandera de España ondeará de forma única.

El artículo 8.5 de la Ley Orgánica 6/2006 deja al Parlamento de Cataluña la regulación de las expresiones del marco simbólico de Cataluña, así como el fijar su orden protocolario, que en ningún caso podrá contravenir lo establecido en la legislación nacional.

LEGISLACIÓN APLICABLE

- Ley Orgánica 2/2006, de 19 de julio (BOE nº 172, de 20 de julio) de Reforma del Estatuto de Cataluña.
- Decreto 97/1981, de 2 de abril (DOGC nº 123, de 29 de abril, correcciones en DOGC nº 141, de 10 de julio), Signo de la Generalitat.
- Ley Orgánica 4/1979, de 18 de diciembre (BOE nº 306, de 22 de diciembre), Estatuto de Autonomía de Cataluña.
- Constitución Española de 1978, BOE nº 311 de 29 de diciembre de 1978.



A continuación expongo mis reflexiones que, por descontado, someteré a otras mejor fundadas.

A pesar de que el artículo habla de la bandera, tenemos que centrarnos en el escudo de los condes de Barcelona,

ya que, efectivamente, la bandera de Cataluña es una bandera heráldica.

En el cuarto párrafo del artículo se explica el origen legendario sobre el escudo de los condes de Barcelona. Ya se desmontó en este espacio la leyenda inventada por el historiador Beuter sobre el origen del escudo de los condes de Barcelona en la que Carlos el Calvo,

mojando sus dedos en la sangre de un herido Guifré el Pelós,

traza cuatro palos sobre su escudo de oro.

Bien, pues en el mencionado párrafo se intenta desmentir la leyenda argumentando que los dos personajes de la misma no coinciden en el tiempo. Falso. Carlos II el Calvo nace en Frankfurt el 13 de junio de 823 y muere en Avrieux el 6 de octubre de 877 y Guifré el Pelós nace hacia en el año 840 y muere en el 897. La coincidencia cronológica de ambos personajes es de 37 años. Otra cosa distinta es si compartieron el espacio.

La leyenda es falsa porqué la heráldica no nace hasta el siglo XI, por lo que, a mediados del siglo IX, ningún guerrero se preocuparía en decorar su escudo. Al menos aplicando los usos de la heráldica tal y como la conocemos. Por lo que se hace difícil creer que el mayor deseo de Guifré el Pelós fuera tener un mueble en el escudo.

La otra incongruencia se encuentre en el párrafo quinto, en el que dice textualmente “No llevaban esas armas (de oro, cuatro palos de gules) por ser Condes de Barcelona sino por pertenecer al linaje titular de las mismas: la Casa de Aragón”. Otra vez falso.

Ya se habló en este espacio del escudo de Cataluña como el propio de los condes de Barcelona, del que se tiene constancia, al menos, desde 1150 en un sello de Ramón Berenguer IV,


aunque la matriz necesariamente será algo anterior. Creen los expertos que hacia 1137, por lo tanto, antes de la boda del conde de Barcelona con Petronila de Aragón,

que se celebró en agosto de 1150 en Lérida.

Pero se puede ir aun más lejos: en 1982, en la Catedral de Gerona,

tras retirar por primera vez los sepulcros de alabastro que protegían y decoraban los sarcófagos del conde de Barcelona Ramón Berenguer II

y de su bisabuela, la condesa Ermesenda de Carcasona,

aparecieron los viejos sepulcros románicos de la época de la defunción y estaban pintados en su totalidad con los palos de oro y gules. Tras un análisis químico de los pigmentos, los técnicos determinaron que fueron pintados hacia 1082.

Con lo cual se puede afirmar que, ya en el siglo X, los palos de oro y gules eran una enseña protoheráldica de los condes de Barcelona. Casi setenta años antes del matrimonio entre las Casas de Barcelona y Aragón.

Algunos dirán que estos palos los hizo pintar Pedro IV de Aragón, el Ceremonioso,

cuando en el siglo XIV mandó trasladar los sepulcros de la galilea al interior de la catedral

y poner los primitivos sepulcros románicos en los de alabastro. Si se utiliza el sentido común, el menos común de los sentidos, podemos llegar a la conclusión que no tiene lógica alguna hacer pintar unos sepulcros para después introducirlos en otros. Y menos teniendo en cuenta el precio de los pigmentos en aquella época. Baste recordar que el oro, no era pigmento dorado, era verdaderamente oro. Y el gules, hematites, que es mena de hierro.

Como todo heraldista sabe, y esto es una de las leyes más básicas de nuestras ciencias, las armas se transmiten por vía agnaticia. Por lo tanto, el hecho de que los reyes de Aragón, a partir de Alfonso II

llevaran las armas del condado de Barcelona, se debe a que su padre, era el conde de Barcelona. Bien es cierto que usaban el primer lugar el título de “Rex Aragonensis”. Lógico, era el más alto, pero usaban las armas del condado de Barcelona. Aragón tenía otro escudo,

del que hablaremos en otra ocasión, pero no era el de los cuatro palos. Cuando una dinastía se interrumpe por una cognación, siempre, excepto en contadísimas excepciones, las armas cambian, a pesar de conservarse los títulos.

Esto sería argumento suficiente para desmentir el artículo, por lo que todo lo expuesto anteriormente sobraría, pero, visto lo visto, cuantos más datos mejor. Aunque por muchos que se aporten, quien no quiera entender, nunca entenderá.

Para ir acabando esta larga y aburrida entrada solo decir que es poco o nada comprensible esta extraña tendencia de algunos heraldistas de tergiversar la historia por unos motivos que no alcanzamos a entender. Las cosas son como son y no se pueden cambiar. Se puede teorizar y se puede elucubrar, pero hay que demostrar esas teorías. La que se suscribe aquí parece suficientemente probada y resulta la más lógica.

Por eso es extraño que lo que parece una revista seria se haga eco de un artículo con dos falsedades del tamaño de las aquí expuestas y más aún, escritas por una señora que entre otros estudios, es Master en Derecho Nobiliario, Genealogía y Heráldica por la UNED. Si estas teorías las defendiera un profano en la materia se podrían pasar por alto y pensar que son fruto de la inexperiencia o de la faltas de lecturas, pero cuando expertos en la materia tergiversan la historia a sabiendas ya es otra cosa. En la carrera de Derecho, uno de los primeros conceptos que se enseña es el del dolo. Y las afirmaciones vertidas por este grupo de heraldistas, capitaneado por el que quizás sea el más conocido de España, son dolosas en toda regla.

viernes, 22 de octubre de 2010

Recomendación

Siguiendo con la tradición, hoy, que es viernes, se propone una nueva recomendación: se trata de la página web Armoria.info.

Completísimo espacio virtual dedicado a los blasones de Cataluña, Aragón, Valencia, Baleares y Rosellón, en constante actualización se convierte en una parada obligada para todos aquellos amantes de nuestras ciencias que quieran profundizar en el estudio de la heráldica de estos reinos.

Dispone del que, a mi modo de ver, es el mayor índice de linajes que existe en la red en lo que se refiere a los lugares antes indicados. Cientos de familias con sus escudos harán las delicias de todo aquel que se pasee por este espacio con tranquilidad y ganas de aprender.

Asimismo pone a disposición del visitante un extenso diccionario heráldico que ayudará enormemente a completar el vocabulario de los aficionados a las ciencias heroycas.

Visita obligada es también su completa bibliografía heráldica.

Se recomienda también el “Boletín” que, aunque no se actualiza tanto como nos gustaría a muchos, trata temas que, a buen seguro, interesarán a más de uno.

En definitiva, otra de las muchas perlas que nos ofrecen estos mundos virtuales y que ningún lector debería dejar de visitar.

jueves, 21 de octubre de 2010

Armas de los Títulos Catalanes (V): Marqués de Albolote

El marquesado de Albolote no es un Título propiamente catalán, sino castellano otorgado a una familia catalana. Hace referencia al municipio de Albolote, en la provincia de Granada.

Fue concedido el 20 de mayo de 1643 por el rey don Felipe IV a don Dalmau Lluís de Queral i Alagó, con el vizcondado previo de Valdepeñas, en memoria de su padre, don Dalmau de Queralt i de Codina, conde de Santa Colama, Lugarteniente de Cataluña desde 1638 hasta su muerte al inicio de la Guerra dels Segadors en 1640.

El marquesado de Albolote ha estado vinculado históricamente a la Casa de Santa Coloma como un Título menor, hasta el año 1873, en que murió el último marqués de Albolote, don Juan Bautista de Queralt y de Bucarelli, cuyos descendientes no tramitaron la correspondiente Real Carta de Sucesión, por lo que quedó vacante.

En 1915, el marqués de Bendaña (G. de E.), don Lorenzo de Piñeyro y de Queralt, lo rehabilitó para sí mismo y sus descendientes, quedando el marquesado de Albolote fuera de la Casa de Santa Coloma e integrándose en la de Bendaña.

El actual marqués de Albolote es don Lorenzo Piñeyro y Fernández de Córdova.

Estas son sus armas:

De gules, un leopardo leonado coronado de oro y armado de sable. Por timbre corona de marqués.