viernes, 9 de marzo de 2012

Recomendación

Hoy se recomienda un artículo publicado por La Vanguardia el pasado martes y que hace referencia a la publicación del último libro de Màrius Carol (corresponsal del mencionado periódico en la Casa del Rey entre 1993 y 2002) titulado "Un té en el Savoy".

Màrius Carol: "La actuación de la Corona en el caso Urdangarin ha sido impecable"

El periodista y escritor publica 'Un té en el Savoy', centrado en los cincuenta años de matrimonio de los reyes de España 

Barcelona. (EFE).- El periodista y escritor Màrius Carol, autor del libro Un té en el Savoy, centrado en los cincuenta años de matrimonio de los reyes de España, considera que la actuación de la Corona en el "caso Urdangarin" ha sido "impecable".

"La Corona ha reaccionado rápidamente ante la imputación de Urdangarin, tanto el rey, creando un cortafuegos y calificando los actos de su yerno de actitudes no ejemplares, como la reina, desplazándose a Washington para consolar a su hija", ha explicado a Efe Carol, quien se refiere a estos hechos en el último capítulo del libro.

Carol utiliza esta doble faceta de los reyes de España, como representantes de la institución monárquica y como una familia en sí misma, para "relatar lo que han sido los últimos cincuenta años de la vida de este país", en este libro, editada por La Esfera de los Libros.

En este sentido, Carol, que fue corresponsal de la Casa Real para La Vanguardia entre 1993 y 2002, estima que "tanto el rey como la reina han estado en el sitio que les correspondía en una situación muy difícil de manejar".

Un té en el Savoy inicia su páginas con el crucero que la reina Federica de Grecia organiza en agosto de 1954 para todas las Casas Reales europeas y sus vástagos mayores de catorce años, con el propósito de que se conozcan y puedan establecer relaciones con vistas a futuros matrimonios.

Entre los invitados del crucero Agamenón figura un príncipe español, Juan Carlos de Borbón, y una princesa, Sofía de Grecia, ambos con dieciséis años, que se conocieron allí pero que no se prestaron mayor atención debido a su incipiente juventud, según se relata en el libro.

Porque Cupido no haría su aparición hasta varios años más tarde, cuando ambos fueron invitados en Londres a la boda del príncipe Eduardo de Windsor, duque de Kent, y lady Katherine Worsley, en la Abadía de Westminster, el 8 de Junio de 1961.

Un fuerte temporal jugó a favor de la futura pareja cuando don Juan de Borbón se dirigía en el yate "Saltillo" al enlace, e hizo que don Juan Carlos le reemplazara y se encontrara allí con la princesa Sofía y su hermano Constantino; finalmente, su padre pudo llegar a la celebración religiosa.

Dos días antes de la boda, Juan Carlos y Sofía se sentaron juntos en una cena de gala en el emblemático Hotel Savoy y "fue entonces cuando empezamos a sentir el tirón del atractivo", explica la reina años después, hasta el punto de que la joven pidió un té para alargar la sobremesa", relata el libro.

"Mi libro no es ni una crónica rosa ni una crónica amarilla, sino que pretendo contar una historia en la que todos nos podemos reconocer para que las nuevas generaciones entiendan el porqué de la monarquía y puedan valorar lo que representa", explica Carol.

Para el autor,"la monarquía ha sido un elemento de estabilidad y el cómplice necesario para el avance español, porque don Juan Carlos ha tenido la habilidad de apoyarse en colaboradores eficaces que le han ayudado en ese tránsito".

Ese té en el Savoy que acabó en compromiso, matrimonio en Atenas y una vida en común en España, cumple su Bodas de Oro el próximo 14 de mayo del 2012 , cuando don Juan Carlos y doña Sofía celebren sus cincuenta años de matrimonio.

Sobre el futuro de la monarquía, el autor se muestra optimista ya que "frente a la excelente labor y el encanto personal del rey don Juan Carlos durante estos cincuenta años, tenemos también la personalidad fuera de serie de don Felipe de Borbón".

jueves, 8 de marzo de 2012

La langosta de la discordia (VI)

A don Quim Monzó, todo el mundo le conoce. Es periodista y escritor además de colaborador de La Vanguardia, merced a su magnífica columna diaria. Lo que ya no sabe todo el mundo es que don Quim Monzó es un gran aficionado a la heráldica. 


Y como buen aficionado, no dudó, a raíz de la polémica sobre la langosta de marras, terciar en el asunto a través de un ilustrador artículo, que se propone a continuación:



Opinión 

De Pals a Llagostera

Como solución pactada, el escudo de Llagostera incluye una langosta y un castillo 

Artículos | 05/10/2011 - 00:00h 

Quim Monzó
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El menosprecio que hay en Catalunya por la heráldica y la vexilología quedó patente cuando, en 1997, el consistorio barcelonés arrinconó escudo y bandera de la ciudad y se sacó de la manga un invento delirante, fruto de la mente de Pasqual Maragall. El entonces alcalde explicó que la idea se le ocurrió una noche que estaba en su casa, en Rupià. Miraba TV Girona y de golpe contempló la bandera gerundense que cerraba las emisiones. Iluminado como ha sido a lo largo de toda su carrera política, decidió que él quería una bandera parecida a aquella.

Pues si eso ha pasado hace poco en la capital ya pueden suponer qué sucede en los pueblos. En estos momentos hay dos noticias heráldicas sabrosas. Una en Pals, donde, según el Diari de Girona, han presentado alegaciones al escudo que propone el Ayuntamiento. El escudo incluye "tres bastones (palos aguzados en la punta)". El conflicto nace de que han recordado que la etimología de Pals no tiene que ver con garrotes o varas sino con marismas. "El Cercle Català d'Història aporta un documento de 1792 en que el autor dice que el nombre en latín de Pals era Paludibus, de forma que el origen etimológico sería la palabra en latín que significa estanque, lagunas, marismas". Quieren que eliminen los bastones y pongan un estanque.

El otro lugar con conflicto heráldico está a 40 kilómetros de Pals: Llagostera. Tras un cuarto de siglo de debate, la semana pasada aprobaron el escudo municipal. En 1986, Administració Local envió al Ayuntamiento una propuesta de escudo: embaldosado, de plata con una langosta y, por timbre, una corona de barón. No les gustó. Según la sabiduría heráldica que se reúne en las barras de los bares locales, Llagostera está a diez kilómetros del mar, y ¿a quién se le ocurre que, estando a diez kilómetros del mar, haya una langosta en el escudo? De nada sirvió explicarles que en el siglo XVIII ya el blasón llevaba una langosta, y que es lo que corresponde. Ellos querían un castillo, fuese como fuese, y, de paso, en vez de corona de barón, una de rey. De forma que, como solución pactada, el escudo actual incluye una langosta y un castillo. Es un escudo insípido, comparado con el que Administració Local les envió en 1986, con una espléndida langosta central. Con su pan se lo coman. Es como si L'Armentera impugnase su escudo (que lleva una espada) porque en L'Armentera no fabrican espadas. Es como si El Brull impugnase el suyo (con un grifo negro) porque no hay animales mitológicos circulando por las calles de El Brull. O como si Riumors (que tiene dos calaveras) impugnase el suyo porque los riumossencs no son unos calaveras. En un mundo de pincho de tortilla de patatas acompañada de carajillo –donde el más obtuso se cree que sabe más de fútbol que Guardiola– el síndrome Maragall ha cuajado y hasta los iletrados hacen como si tuviesen un máster en heráldica.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Artículos de don Armand de Fluvià (IX): Observacions sobre l'ingrés al Reial Cos de la Noblesa de Catalunya


OBSERVACIONS SOBRE L’INGRÉS AL REIAL COS DE LA NOBLESA DE CATALUNYA 

03/06/2011 

El sistema nobiliari català establia que un plebeu ennoblit por concessió d’un reial privilegi nobiliari automàticament era considerat noble i gaudia de totes les franquícies, privilegis, honors i exempcions de la classe noble en cadascun de llurs graus: podia ingressar als ordes militars i al braç que li correspongués a les Corts catalanes. 

Si el Reial Cos de la Noblesa de Catalunya es considera continuador o representant avui dia del Braç Militar de les Corts, és totalment il·lògic que exigeixi el transcurs de cent anys o el pas de tres generacions per tal que un individu, agraciat pel rei amb un títol de noblesa, pugui ingressar en l’esmentada corporació nobiliària. 

Em consta que el motiu principal d’aquelles condicions és un -al meu entendre- criteri equivocat que es fonamenta en la creença que tenen les corporacions nobiliàries espanyoles que, com més dificultats i requisits posin per a l’ingrés de cavallers i dames, més prestigi adquireixen. Amb això són totes molt estrictes; tanmateix, sembla que no ho són tant al moment d’examinar les proves nobiliàries presentades pels candidats a ingressar-hi. És precisament aquí on caldria valorar el prestigi d’aquestes corporacions 

En el sentit apuntat, penso que fóra convenient una modificació de les ordenances del Reial Cos i permetre el que ja hom havia permès a principi del segle xx, quan hi ingressaren els senyors següents: 

Don Joan Antoni Güell i López, segon comte de Güell (comtat atorgat al seu pare el 1908), el 1919.
Don Manuel de Quadras i Feliu, primer baró de Quadras (atorgat a ell el 1900), el 1904.
Don Josep de Quadras i Veiret, segon baró de Quadras, el 1919.
Don Francesc Romañà i Suari, primer baró de Romañà (concedit a ell el 1913), el 1919.
Don Daríus Rumeu i Freixa, segon baró de Viver (títol concedit al seu pare, el 1901), el 1921. 

Continuant aquests bon passos, que no tingueren continuïtat, el Reial Cos de la Noblesa de Catalunya recuperaria una tradició que es trencà amb l’abolició de les institucions pròpies de Catalunya en promulgar-se els decrets de la Nova Planta, conseqüència de l’annexió de Catalunya, i de tota la Corona d’Aragó, a la de Castella (“Paratge”, 15, 2003). 

OBSERVACIONES SOBRE EL INGRESO EN EL REAL CUERPO DE LA NOBLEZA DE CATALUÑA

03/06/2011

El sistema nobiliario catalán establecía que un plebeyo ennoblecido por concesión de un real privilegio nobiliario automáticamente era considerado como noble y gozaba de todas las franquicias, privilegios, honores y exenciones de la clase noble en cada uno de sus grados: podía ingresar en las órdenes militares y en el brazo que le correspondiera en las Cortes catalanas.

Si el Real Cuerpo de la Nobleza de Cataluña se considera continuador o representante hoy en día del Brazo Militar de las Cortes, es totalmente ilógico que exija el transcurso de cien años o el paso de tres generaciones para que un individuo, agraciado por el rey con un título de nobleza, pueda ingresar en la mencionada corporación nobiliaria.

Me consta que el motivo principal de estas condiciones es un –a mi entender- criterio equivocado que es fundamenta en la creencia que tienen las corporaciones nobiliarias españolas que, cuantas más dificultades y requisitos pongan para el ingreso de caballeros y damas, más prestigio adquieren. Con esto son muy estrictos; no obtante, parece que no lo son tanto en el momento de examinar las pruebas nobiliarias presentadas por los candidatos para ingresar. Es precisamente aquí donde habría que valorar el prestigio de estas corporaciones.

En el sentido apuntado, pienso que sería conveniente una modificación de las ordenanzas del Real Cuerpo y permitir lo que ya se permitía a principios del siglo XX, cuando ingresaron los siguientes señores:

Don Joan Güell i López, segundo conde de Güell (condado otorgado a su padre en 1908), en 1919.
Don Manuel de Quadras i Feliu, primer barón de Quadras (otorgado a él mismo en 1900), en 1904.
Don Josep de Quadras i Veiret, segundo barón de Quadras, en 1919.
Don Francesc de Romañà i Suari, primer barón de Romañà (concedido a él mismo en 1913), en 1919.
Don Daríus Rumeu i Freixa, segundo barón del Viver (título concedido a su padre, en 1901), en 1921.

Continuando con estos buenos pasos, que no tuvieron continuidad, el Real Cuerpo de la Nobleza de Cataluña recuperaría una tradición que se rompió con la abolición de las instituciones propias de Cataluña al promulgarse los decretos de Nueva Planta, consecuencia de la anexión de Cataluña, y toda la Corona de Aragón, a la de Castilla (“Paratge”, 15, 2003).

martes, 6 de marzo de 2012

Gran noticia

¡La comunidad heráldica está de enhorabuena!

Don José Juan Carrión Rangel,


tras un largo pero merecido descanso, vuelve a la carga al timón del Blog de Heráldica.


Se trata de una magnífica noticia para sus improbables lectores, que lo echábamos de menos.

lunes, 5 de marzo de 2012

La langosta de la discordia (V)

Nueva respuesta del maestro de Fluvià sobre el asunto del escudo de la villa de Llagostera.


Llagostera

Cartas | 27/10/2011 - 04:13h 

Armand de Fluvià 

Asesor de herláldica de Catalunya

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Siguen apareciendo lectores aportando "granitos de arena" sobre el escudo de Llagostera. En La Vanguardia, el señor José Luis M. Llagostera (24/ X/ 2011) habla de la "heráldica de mi apellido", y confunde heráldica, que es una ciencia, con escudo. Quiso saber, pues, cuál era el escudo de su apellido, pero ignora que no existen escudos de apellidos. Existen escudos de familias y no todas las familias tienen escudo. Tampoco tiene en cuenta que una cosa es el escudo de una localidad y otra el escudo de una familia. Solicitó un estudio a una casa especializada. Todo lo que supieron decirle es que un Berenguer de Llagostera, maestre racional de la corte del rey selló, con su sello, un documento en 1396. El sello contiene una langosta colocada verticalmente y de espaldas, y realmente es muy difícil verificar si se trata de una langosta de mar o de un saltamontes. Los colores, evidentemente, no aparecen. Pero esta señal pertenecía a la familia de aquel Berenguer de Llagostera que vivía en 1396. ¿Puede asegurar el firmante de la carta que pertenece a la misma familia? Si así fuera, tendría derecho a llevar la misma señal.

viernes, 2 de marzo de 2012

Recomendación

Hoy, que de nuevo es viernes, se recomienda la lectura de parte de un curioso artículo publicado en el periódico digital Extraconfidencial.com

El ex presidente Zapatero rechazó un título nobiliario ofrecido por el rey de España

Adolfo Suárez, además de ser creado duque, y por tanto también Grande de España, recibió el codiciado Toisón de Oro. 

Leopoldo Calvo Sotelo, obtuvo el marquesado de la Ría de Ribadeo, acompañado de la Grandeza de España.

En cambio, no hubo nada para el presidenter de honor del PP, José María Aznar.

Según nos cuentan fuentes bien informadas, recientemente el ex presidente José Luís Rodríguez Zapatero, recientemente nombrado miembro del Consejo de Estado, habría rechazado la concesión de un título nobiliario que el rey Juan Carlos I se mostraba dispuesto a ofrecerle, y que él prefirió declinar siguiendo quizá con ello la estela marcada por Felipe González, que actuó del mismo modo cuando también se le ofreció a él en el pasado. Difícil saber qué tipo de merced es la que don Juan Carlos tenía en mente para el ex presidente, pero es muy posible que fuese un marquesado que es un título al que el palacio de la Zarzuela parece haberse abonado en los últimos años (los ducados son ya materia casi reservada), aunque en el caso de un ex presidente un marquesado probablemente podría haber ido acompañado de la Grandeza de España.

Ofrecer títulos del reino a los presidentes del gobierno fue cosa habitual en otros tiempos y una tradición recuperada en 1981, si bien durante el reinado de don Juan Carlos ningún ex presidente ha superado a Adolfo Suárez, que además de ser creado duque, y por lo tanto también grande de España, recibió el codiciado Toisón de Oro cuando ya apenas tenía capacidad cognitiva para poder valorarlo. Leopoldo Calvo Sotelo, segundo presidente de la democrácia, recibió el marquesado de la Ría de Rivadeo, acompañado de la Grandeza de España, pero no hubo nada para José María Aznar que nunca consiguió empatizar mucho con la campechanía de don Juan Carlos.

(...)

jueves, 1 de marzo de 2012

Caballero del Real Estamento Militar del Principado de Gerona


He tenido el honor y el privilegio de ser nombrado Caballero del Real Estamento Militar del Principado de Gerona, Cofradía de San Jorge.

Como es lógico, ya he acolado la cruz del Estamento a mis armas.